LA SOLIDARIDAD Y LA COOPERACIÓN
Yo recuerdo aún que toda la gente se quería mucho y
como dicen ellos:
"Todos los que estamos en la tierra somos
hermanos mayores y menores necesitamos de la ayuda, todos necesitamos cooperar
entre nosotros por alguna causa o razón, y como
es una misma nuestra madre y nuestro padre, no hay ninguno superior ni
inferior a nadie. Cuando veamos a un vecino, hermano, pariente que necesite
ayuda, seamos los primeros en ayudar".
Esto es la cooperación y la solidaridad. Hace muchos
años atrás, construí una o dos casas y, aún lo recuerdo, todos los vecinos o
familiares sabían bien que al construir una casa deben ayudar. Así pasó
conmigo: unos traían paja, otros caña, o cal, o pita. En poco tiempo se juntó
todo el material para construir un ranchito; solo se hacía saber a los vecinos
cuándo se iba a construir el ranchito, y al otro día todos se reunían y se
construía la casa. Dicen los abuelos: "Somos hermanos aquí en la tierra, y
la ayuda que se da solamente es una encomienda, no se termina esa ayuda, y por
eso cuando uno necesita ayuda también uno es ayudado; el que te ha ayudado
también debe ayudársele para que nunca se olvide la cooperación, la ayuda, la
solidaridad".
Además de ayudar a construir casas, se ayudaba a
cultivar -aunque en menor escala-, a llevar lo necesario para las fiestas,
matrimonios, bautizos o sepelios. Esta ha sido siempre nuestra forma de vivir
aquí en Comalapa.
En Chimaltenango era diferente: Yo trabajé seis años
en la universidad que se encuentra allí, y la gente (gente indígena) tenla otra
forma de vivir. Cuando pintaron las calles, palmas y kilometrajes, fui a
trabajar ahí. Durante el tiempo que estuve con ellos, me di cuenta de que ellos
no se ayudan para las fiestas: si alguien contrae matrimonio, se debe alquilar
tazas, trastes, cucharas, tenedores; se debe pagar a quien hace la comida.
Luego, cuando supieron que yo había trabajado en una floristería de Guatemala y
que podía adornar, me pedían que adornara sus casas; me pagaban. Me gustó
porque además de mi sueldo, obtenía otros centavitos con esos trabajos (me
pagaban diez, y hasta quince quetzales).
Comparando esta costumbre, con la de Comalapa, muy
diferente: en Comalapa todos sabían qué hacer, no era necesario hablar; la
ayuda se obtenía así nada más.
En cambio, ahí todo era pagado: calar (pintar) una
casa, barrer, etc.
DIGNIDAD E IDENTIDAD DE LOS PUEBLO GUATEMALTECOS
Para
reconocer la dignidad e identidad de los pueblos mayas, existen factores que nos
dicen cuál es la riqueza que ellos tienen, en cultura y multiculturalidad.
Factores
objetivos: Para formar una nacionalidad maya tenemos historia y cultura propia,
organizaciones, lenguas, tradiciones. Etc.
Factores
subjetivos: La conciencia étnica de cada grupo, los sentimientos, la
autoconciencia de la lealtad, la solidaridad, la conciencia comprometida y la
ajena y alienada.
Además
existen manifestaciones como símbolos, ritos, colores y cantos en idioma
indígena.
Para
tener una autonomía propia, necesitaríamos territorio, estado y economía
propia, y gozar de derecho socio-vitales: comida, ropa, educación adecuada,
medicina etc.
Con la
invasión extranjera, muchos de estos factores van desapareciendo y están en
peligro de extinción. Para ellos una forma de borrar la memoria histórica de un
pueblo es no enseñarle su verdadera historia, ya que se dice y se enseña pero
desde la postura dominador. Muchos estudiantes conocen más de la historia de
otros países que las del propio. Existe, pues, una memoria alienada.
En las
experiencias de los últimos días se ha llegado a una conclusión que la
recuperación de las lenguas, la música y las danzas, constituyen una base de
unión y participación en una comunidad determinada, al recuperar poco a poco el
valor de las lenguas propias se va superando el decir popular y el complejo de
que: habla una lengua indígena es un atrasado, es señal de retroceso.
Hablar
y conocer su propia lengua es señal de identidad. Por otra parte es necesario
tener conciencia de la necesidad de dominar el idioma oficial, sin sacrificar
el propio. Todos los pueblos por más sencillos que sean, tienen una historia,
compuesta por elementos culturales de esos pueblos: la idea y visión que tiene
el hombre de Dios, del hombre mismo y del mundo.
La
concepción que tiene el maya de Dios es que Dios es padre y familiarmente, papa
en quiché se dice: lal Qatat ( usted es nuestro papa ) Solo él conoce y
comprende perfectamente lo que le conviene al hombre es de: Aj il Tz´aqat hermano,
compañero y amigo. Más exactamente: complemento, sin importar su edad, sexo ni
condición social. Todos tienen una función, una responsabilidad para la buena
marcha y armonía del mundo, de la sociedad con respecto al cosmos: la
naturaleza y los elementos que la componen son criaturas de Dios: utiko´n Qajaw
(siembras del señor). Y cuando más amorosa sea la relación del hombre con la
naturaleza, más equilibrio, tendrá el mismo hombre y más segura su existencia.
Por el lado contrario, cuanto menos “cuidamos” este mundo y sus elementos
(deforestación, contaminación y violencia, etc.), nos destruimos a nosotros
mismos.
Un
pueblo si historia es como es como una persona desconocida “sin rostro” Man
qta´mta uwach (no conocemos su rostro). Por lo mismo para reconstruir la propia
historia es ponerse de pie y tener dignidad, conocerla es tener identidad, en
lenguaje cristiano es lo mismo que sentirse, el prójimo, hermano con el otro,
sea cual fuera su cultura. Pero lo que ha pasado y sigue sucediendo ahora es
que el hombre maya, tal como es, sigue siendo desconocido, ignorado. Es cierto
que se ha dicho y sigue pregonando que el indígena es la base de la nacionalidad,
pero nos hemos preguntado de que nacionalidad. También hay esfuerzos para que
el indígena se castellanice, se alfabetice y se eduque, pero creo que muchos
sabemos y nos damos cuenta de cuáles son los verdaderos objetivos que se busca
y se pretende con tales “esfuerzos de educación”. Los que alfabetizan, los que
castellanizan, son por lo general maestros o promotores bilingües. Ahora bien
¿son o no conscientes de su rol? ¿Están contribuyendo para que el indígena
recupere su identidad?
Se
utilizan elementos o símbolos indígenas para educar, pero no tanto para que los
oyentes o educandos valoricen estos símbolos o para que descubran su identidad.
Más bien para que los indios, entiendan lo que se les dice, lo se le enseña,
hasta lo no indígena, y conforme el indígena va captando y asimilando el
contenido, así también se va a lograr su integración a la cultura nacional.
Esta integración, a su vez, es para lograr la unidad. Pero siempre surge la
pregunta ¿unidad de qué o quién?, talvez se nos conteste; a la unidad nacional
Guatemalteca, porque aquí no hay “indígenas ni ladino”. O a lo mejor está esta
otra respuesta –en términos cristianos, claro está “porque todos somos hermanos,
estas respuestas conllevan a una gran verdad y es el ideal que compartimos. Pero
por el camino y la realidad en que vivimos, qué lejos estamos todavía, sin duda
porque ese deseo de educar y de alcanzar la unidad nacional están viciados
desde sus raíces, pues lo que se quiere inculcar, lo importante, es el modo de
pensar y enseñar de los que mandan; como que solo ellos saben pensar y decidir
por los demás.
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